Hoy me despertó el sonido de los carritos de comida que recorren el inmenso Airbus de Iberia con destino a Madrid, mi compañero de asiento me anunció que solamente quedaba 1h de vuelo! Las pastillas de valeriana que me recetó Dr. Mamá funcionaron de maravilla. No pude ni tocar el desayuno de la emoción y me dediqué a esperar ver tierra firme...Y así fue, apareció una masa continental terracota, marcada por millones de años de eventos geológicos y la línea de costa que se doblaba a su antojo. Poco a poco fueron desfilando una serie de cultivos a manera de Quilt y uno que otro pico nevado. Las nubes cuando se caen quedan así, estrelladas en las partes más filosas del paisaje. De pronto un monstruo blanco vertebrado que resultó ser Los Montes Pirineos me dejó atónita mientras el Comandante en su acento español nos pedía abrocharnos el "shinturón de shegurida para prosheder al aterrishaje". Me despedí de mi compatriota (artesano chocolatero) y caminé aleatoriamente por Barajas en espera de una puerta definida para mi vuelo a París. El agente que controló mi llegada a Unión Europea me deseo suerte en mis estudios, fue muy amable. Entre en una sala La Revoltosa con acceso a internet y pregunté por unos Sugus recordando a mi amigo Fermín de la novela de Carlos Ruiz Zafón. No tenían. El tiempo me llevó a la sala que me llevaría a París. Justo al lado de una serie de mujeres de mediana a avanzada edad que me recordaron a todas las maestras del Franco al mismo tiempo. Me senté al lado de una abuelita adorable que escuchaba con atención mi ambiciosa travesía por el viejo continente. Ella venía de recorrer Guatemala con su esposo y me contó de lo hermosa que era l'Ile de Corse, lugar donde viven. Lucie N. me esperaba en el aeropuerto de Orly cuando llegó mi maleta y de ahí salimos a tomar un bus hacia su casa. Lastimosamente se le amputó la rueda a mi maleta y tuve que jalarla por varias cuadras así. Al poco tiempo de llegar a casa de mi amiga, salimos de vuelta para llegar a tiempo a Cité Universitaire. Ahí asistimos a una obra de teatro Happy Childs de Nathalie Béasse que combinaba fragmentos de poemas y cantos de aborígenes norteamericanos y Shakespeare. No puedo quedarme sin contarles que antes de que comenzara la obra se disculparon por un atraso de 5 min por razones técnicas y esto desato protestas del público. A los 5 min de dicho esto, comenzó la obra. Definitivamente llegué al país donde existen los minutos. Contra viento y marea me mantuve despierta para no perder ni un detalle y creo que aún asi fracasé en el intento de comprenderla. Fue genial, Pascale (madre de Lucie) y Lucie me recibieron en su casa e hicieron de todo para hacerme sentir bienvenida (begnets, lard, té). Les estoy por siempre agradecida. Por el momento navego en la matriz de transporte público (buses, tranvía y metro) guiada completamente por Lucie, me pregunto si lograría hacerlo por mi cuenta.
Hasta aquí las noticias por hoy. Les prometo aderezar mi relato con fotografías la próxima vez.
Me encanta q estés tan bien, ojalá sigás dando noticias tan bonitas tuyas!!!! en efcto, cuidate mucho de los metros...q son un toke laberintosos...mucha suerte en parigi...!! se me están saliendo la babas...
ResponderEliminarGracias Luci, que dicha que te gustara mi primera reseña del viaje. Me cuidaré mucho de los metros que tragan gentes. Besito!
EliminarWuuuuujuuuu!! :D es como estar leyendo historias (tus) :D te deseo lo mejor en este viaje, y que lo disfrutes mucho =)
ResponderEliminarEeee Hola Andre! Muchas gracias por los buenos deseos, me seguiré esforzando por escribir nuevas y mejores historias cada vez.
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